El negrito, como solo el amor de su vida lo conoce, se encontraba recostado en un camarote de la celda en la cual trabajaba. Su rostro reflejaba desesperación, tristeza, a su mente llegaban recuerdos…
Año: 2012
La Noticia
Aunque estaba preso, el negrito se encontraba tranquilo, pues contaba con apoyo económico, un abogado particular y el respaldo y apoyo de su patrón. Lo que no imaginaba es que todo esto acabaría pues, por ahí de junio o julio de 2012, al estar viendo un noticiero se enteró que su patrón había sido aprehendido. Al ver la imagen no le quedó duda, su patrón, al que el negrito tanto apreciaba y estimado era presentado en los noticieros: “un duro golpe a la delincuencia organizada, un triunfo del gobierno.” En ese momento, el negrito se quedó en shock, se quedó cabizbajo, sin palabras y triste, pues de verdad sentía aprecio por su patrón y en su mente solo la idea “ya valió” hacía eco….
Los Problemas
Los problemas iniciaban, pues, a partir de la detención de su patrón. Ya no recibía dinero cada mes, sino cada 2 o 3 meses. Se terminaba el apoyo económico y el de su defensor particular también, pues ya no le pagaban. Comenzaron las discusiones con la gente de afuera, pues la orden del patrón fue que no lo dejaran solo, y eso no lo estaban cumpliendo. El negrito, por su cuenta contrató un abogado, pero este le robó ya que solo le mentía sobre la defensa, diciéndole que iba muy bien y que pronto estaría libre. La falta de apoyo y el robo de la rata con charola (el abogado) lo obligaban a tomar decisiones rápidas.
La Burbuja
Al negrito no le quedaba otra más que salir de la burbuja en la cual se encontraba, la cual incluía días de Xbox, ver películas, comer bien y recibir despensa cada semana. Con el correr de los días esta burbuja se iba deshaciendo, pues se le estaba agotando su liquidez económica, tenía que hacer algo pues no le gustaba molestar a sus padres y quitarles o pedirles lo que ellos no tienen. Tenía que encontrar una solución y esta era ponerse a trabajar. Una opción le rondaba en su mente, pero no lo convencía tanto, pues en torno a la misma había envidias, traiciones, golpes y en algunas ocasiones hasta la muerte. así que mejor optó por hacer a un lado esa opción, a pesar de que le prometía más dinero y esto le daría la oportunidad de contratar otro abogado.
Decisiones
Tras haber trabajado de mesero en la terraza por 2 años y en área de gobierno por un año, los demonios rondaban en su mente, pues aquella primera opción de trabajo tomaba fuerza en sus pensamientos, aquella opción que había hecho a un lado se apoderaba lentamente de su mente, pues se encontraba desesperado. Económicamente no estaba bien y a eso se le sumaba que su proceso no avanzaba, pues llevaba 5 años preso, sin ninguna noticia. Como si él la hubiera llamado, de repente se le presentó esa opción que tanto rondaba su mente, casualidad o destino, pero esta vez el negrito no dudó, pues conocía a la gente con la que trabajaría y se sintió en confianza. El negrito daba gracias en el área de gobierno, pues al siguiente día se integraría a su nuevo trabajo.
La Visita
El negrito se encontraba desesperado, habían pasado 10 días y no presentaba resultados la persona con la que trabajaba, al que él le tenía confianza. Lejos de animarlo, lo desmotivaba con palabras como “zapatero a tus zapatos”, todo lo contrario a su patrón, pues él lo animaba, le decía que no se desesperara. Un jueves, ya trabajando, llegó una estafeta para avisarle que tenía visita. El negrito se sorprendió pues en ese tiempo había peleado con su familia y hace tiempo que no lo visitaban. Se arregló y se fue a la terraza, era su madre, se saludaron, platicaron y comenzaron a desayunar. Al probar el primer bocado al negrito le salieron lágrimas de sus ojos, su madre preguntó, -¿Qué tienes? “Es que, tengo 10 días que solo pruebo un alimento al día, y en una ocasión, sólo comí unas galletas.” -¿Y eso por qué? “Es que sabes que no me gusta el toro (comida del reclusorio) y aparte ya no trabajo en el área de gobierno y en estos días no he ganado dinero.” – ¿Y ahora qué haces? “Estoy en otro trabajo, si todo sale bien nos irá mejor a todos, ya verás, solo que estoy desesperado porque van 10 días y nada.” – ¡Ay hijo! Pues échale ganas.
Pasaron unas horas, y su madre se retiró, pero no sin antes haberle dado su bendición y un beso al negrito.
Recuerdos
El negrito se encontraba recostado en un camarote en la celda que trabajaba, en su rostro, se reflejaba tristeza, cabizbajo; la desesperación era evidente, y a su mente llegaban recuerdos…
Al estar el negrito en el lavamanos del baño, llegaron hacía él, el primo y el sobrino de su patrón, para informarle que el patrón quería verlo. Rápidamente secándose las manos, el negrito caminaba apresurado hacía la reunión. Al llegar, su patrón le dijo que se sentara, haciendo un lugar al lado de él. El negrito, asustado, se sentó a su lado, el patrón, sin más le dio una orden: “entrégame tu arma” en ese momento. El negrito asustado y sorprendido por lo que le pedía, sin preguntar nada, de su cintura se desenfundó una 9mm, la tomó del cañón y se la entregó. El patrón al recibirla preguntó – ¿Y esto qué? – “Son las que tenemos para trabajar,” respondió el negrito. Todos en la junta estaban tensos, se sentía en el ambiente la expectativa de lo que estaba a punto de suceder. ¿Acaso sería su final? Eso parecía evidente, al menos en la mente del negrito. Todo se puso más tenso cuando el patrón, de entre su pierna y el sillón sacó una 9mm negra, en ese momento la tensión se sentía al tope… El patrón abrazó al negrito y estirando su brazo con el arma se la puso a su alcance, y le dijo: Esta arma es tuya, cuídala, está limpia y es nueva, no quiero que la metas con las demás, esta es personal, es un regalo.
En ese momento les volvió la respiración a todos, en especial al negrito. Ahora todos estaban sorprendidos del porqué a él, pero se sorprendieron más cuando en ese mismo instante el patrón preguntó – ¿en qué carro te mueves? –“En los que usted nos manda”, respondió el negrito. -En estos días te regalaré mi carro, un Mercedes Benz negro, del año. Éste también es personal, para que andes a gusto con la familia. El negrito le dio gracias al patrón, y el patrón le dijo – Sigue así. Todos se preguntaban por qué al negrito y no a alguien de más rango, eso es algo que ni el negrito sabía.
Y cómo olvidar la vez que después del antro, el patrón mandó a todos a descansar y solo 3 personas se fueron con él a su depa, una residencia impresionante, con una vista de todas las luces de la ciudad. El panorama era increíble, jugando billar y tomando unos tragos, el patrón se acercó y le dijo al negrito “El día en que quieras, puedes venir a vivir aquí, sólo respeta porque aquí también vive mi esposa”. No paraban las sorpresas para el negrito, sorprendido, dio las gracias. En ese momento, se dio cuenta que su patrón de verdad lo apreciaba.
Devoción a la Santa Muerte
Los recuerdos se desvanecían con la mirada hacia el techo pues lo tenía aproximadamente a escasos 70 cm de la cama donde estaba recostado. El negrito reflexionaba si este trabajo había sido la mejor opción. En ese momento sintió una atracción por voltear a su lado izquierdo, pasó un momento y la sensación seguía, se decidió a voltear, lo primero que vio fue una Santa Muerte chiquita de hueso, ahí estaba con su túnica de colores, estaba recostada y con su foquito apagado. Su dueño refería que la tenía así porque la tenía castigada. Al negrito le valió, la puso de pie y le prendió la luz, en ese momento empezó a platicar con ella como si la imagen lo escuchara. Le platicó, le rezó, pidió favores y le hizo promesas. Después de eso, él se sentía sorprendido pues era algo que nunca había hecho antes ante ninguna imagen, Se sentía como que había liberado una carga, ese día al terminar de trabajar se retiró con una tranquilidad que hacía tiempo no sentía, como si todo fuera a cambiar. Al día siguiente el negrito rendía frutos en su trabajo a los dos días igual todo había dado un giro inesperado, pues en su rostro se reflejaba alegría. El negrito no olvidó las promesas a su flaquita pues a partir de eso a ella nunca le faltaron inciensos, flores, veladoras, cigarros, agua y siempre le tenía su luz prendida. A partir de ahí, se formó un vínculo entre el negrito y la flaquita pues a él empezó a ir bien. Igual de agradecido como con su jefe, la devoción del negrito a la Santa muerte no falla.
Pedrito