Una portada llena de heridas, cicatrices y golpes,
un prólogo empapado de miedo y tristeza,
el índice señala capítulos oscuros, así como las noches,
en este libro no hay agradecimientos, sólo crudeza.
Las hojas están hechas con piel de un ser,
las palabras escritas e impresas con sangre,
los derechos a esta obra no es de uno, es de tres,
el protagonista no es el autor, él sólo es el principal personaje.
La injusticia, la impunidad y abuso de poder,
ésos son los creadores de esta historia,
se disfrazan de la ley, pero hay que temer,
no hay punto final, sólo suspensivos por ahora.

Fer Montoya