Gaby Toledo

Siempre me he sentido encerrada en mi propio hogar, quisiera sentir esa sensación de
libertad de poder salir sin tener que avisar a qué hora regresaré a casa y sin esa
sensación estando fuera de tener que llegar a la hora indicada, es como si yo no fuera
dueña de mí misma, ni de mi tiempo. No recuerdo alguna ocasión en la que no haya
tenido que rendirle cuentas de mi ubicación y tiempo a alguien, cuando vivía con mis
padres, en casa de mis abuelos, las reglas en casa eran demasiado estrictas, si eras
mujer no había permiso para fiestas o reuniones después de las 11 p.m. Y no sólo
eso, ni siquiera podía llegar un poco tarde de la escuela porque al llegar a casa habría
un cuestionamiento por parte de mi abuelita o papá que me llenaba de pesar, pero
ahora que lo pienso, mi realidad puede ser que no sea la peor, el caso de mi madre
fue muy triste, pues mi abuelo no la dejó ni siquiera concluir la secundaria porque
según él, como era mujer, su futuro era casarse y que la mantuviera el esposo.

Cuando decidí irme de casa de mis papás, para vivir más cerca de la universidad, a
pesar de que contaba con el apoyo de mis padres, el prejuicio por parte del resto de
mi familia era terrible, es extraño pero ahora que lo pienso, creo que fui la primer
mujer de mi familia en salir de casa sin la necesidad de casarme o “juntarme”, sin que
tuviera un esposo que me respaldara o que cuidara de mí, y al cual rendirle mis
tiempos y espacios.

No quiero decir que el casarse sea algo malo o le quite libertad a las mujeres, de
hecho llevo 3 años viviendo con mi pareja y jamás nos hemos sentido presionados
para ir a donde queramos, hacer nuestras actividades o hacer o no lo que no
queramos, siempre es en común acuerdo y para nada hay un apego de esos que
duelen.

Volviendo a las mujeres de mi familia, sin embargo, la mayoría de ellas sólo dejaban la
casa de los papás si había embarazo o boda de por medio; incluso primas, que con 16
y 17 años preferían optar por esa opción que emprender camino solas.

Podía ver en sus rostros esa sensación de estar encerradas en una burbuja de la cual no podrían
salir tan fácil, pues la que llegaba a dejar a su pareja era porque se iría a vivir con otro
al instante.

Soy de la idea de que todos y todas nos deberíamos dar la oportunidad de vivir solos
un tiempo de tener la libertad de hacer o no de comer, de salir o quedarse en casa en
fin de todas y cada una de las decisiones que bien podríamos tomar sin otra opinión a
cargo.

Roger Toledo